¡LA SALUD DEL VENEZOLANO EN RIESGO! La difteria amenaza con hacer estragos tras reaparecer en Venezuela (vídeo)

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Las malas políticas implementadas en materia de salud solo han llevado a que a diario mueran personas a causa de estas enfermedades que deberían haberse mantenido erradicadas o, peor aún, por desnutrición debido a las dificultades que tiene el venezolano para alimentarse.

Actualmente en Venezuela se vive un repunte de las enfermedades que se habían erradicado hace más de 20 años, como la difteria y el paludismo. A esto se suma el alto índice de inflación y escasez de productos alimenticios que generan una situación de hambre en los hogares venezolanos, siendo los niños y ancianos el sector más vulnerable de la población.


Luis Pico: Con dolores en la garganta y dificultad para tragar sus alimentos, Cristina * decidió trasladarse desde zonas rurales del estado Aragua hasta la localidad de San Casimiro, para que un médico le diagnosticara cuál era el motivo de sus molestias.

Su periplo por centros hospitalarios, en medio de la crisis sanitaria que atraviesa Venezuela, apenas estaba por iniciar: sin que pudieran ofrecerle un diagnóstico preciso, y lejos de conseguir un paliativo en tierras aragüeñas, Cristina se trasladó hasta los Valles del Tuy, en el estado Miranda, con la esperanza de hallar una solución.

Una vez allí su situación empeoró: a sus síntomas se sumó una fiebre alta, y ante el temor de que se agravara su enfermedad, partió rumbo al este de Caracas, específicamente al ambulatorio Jesús Reggeti de El Hatillo, donde los doctores comenzaron a sospechar que el caso de Cristina no se trataba de una simple amigdalitis sino que podían toparse con algo todavía más grave.

“Notaron que tenía el cuello inflamado y unas membranas cubriéndole la faringe, que son signos característicos de la difteria, por lo que nos la refirieron al Hospital Clínico Universitario (HCU)”, relató María Eugenia Landaeta, jefa del servicio de infectología de ese recinto.

Reporte epidemológico Ministerio de Salud 2016

El 29 de octubre, apenas ingresaron a la muchacha, de 22 años de edad, activaron un protocolo de emergencia que idearon conjuntamente los departamentos de epidemiología, emergencia, terapia intensiva y pediatría, para atender a las personas que llegaran con cuadros similares a los de Cristina.

Enseguida la aislaron en infectología, le tomaron muestras y las enviaron al Instituto Nacional de Higiene, que confirmó que la joven, efectivamente, padecía difteria. Para su suerte, en el HCU contaban con los medicamentos para atenderla

“Se le suministró penicilina y antitoxina diftérica. A los diez días pudo respirar y comer bien, le bajó la inflamación y se le dio de alta el 7 de noviembre”, agregó la Landaeta.

Debido a las posibilidades de contagio que conlleva la difteria, a los familiares de Cristina tuvieron que proporcionarles profilaxis (penicilina) y les practicaron exámenes para descartar que se hubieran contagiado.

Más allá de lo exitoso del procedimiento y pese a que en el HCU todavía tienen material para atender a pacientes con difteria, Landaeta alerta que dependen de que el Ministerio de Salud los mantenga surtidos, pues de lo contrario los planes de contingencia no podrían ponerse en práctica.

“El hospital está en una situación precaria y no tenemos suficientes insumos, antibióticos y material de protección personal, por lo que el Ministerio debe proveernos para cuando lleguen más pacientes”, advirtió.

Y es que aunque por los momentos el de Cristina es el único caso diftérico reconocido oficialmente por el Estado en Caracas, en otros centros hospitalarios como el JM de los Ríos y Magallanes de Catia se han reportado casos susceptibles —sin el aval del Instituto.

Una bacteria mortal resucitada y esparcida por Venezuela.

Zobeida Uzcátegui, jefa del departamento de Infectología, Microbiología y Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV) explicó que la difteria, además de contagiosa, es altamente mortífera si los pacientes no reciben atención médica.

“La Corynebacterium diphtheriae produce una toxina que además de obstruir las vías respiratorias se esparce por la sangre, por lo que puede ocurrir un colapso en el corazón —afectando al miocardio—; si se traslada a los riñones puede generar insuficiencia, y en caso de llegar a los nervios oculares se corre el riesgo de una parálisis facial”, detalló Uzcátegui.

Acotó que en el caso de Venezuela, la bacteria estuvo erradicada desde 1992 pero reapareció en marzo de 2016 en el estado Bolívar, específicamente en las inmediaciones del Arco Minero.

Como la bacteria se contagia por la tos, los estornudos, el compartir vasos y cubiertos e incluso el darse un beso, no descartó que los casos se hayan multiplicado rápidamente..

“Muchos trabajadores de la zona confluyen en la selva y pasan los fines de semana en sus lugares de origen, especialmente en el oriente del país, como Anzoátegui, Monagas y Sucre, por lo que la bacteria pudo esparcirse por la región”, analizó.

En cuanto a la cantidad de casos oficializados, Venezuela acumula 447 personas infectadas en los últimos dos años —324 en 2016 y 447 hasta agosto de 2017— según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En su último informe, publicado en agosto, la epidemia se regó por 17 de los 23 estados del país, con reportes sospechosos Anzoátegui (37), Apure (19), Barinas (2), Bolívar (282), Carabobo (1), Cojedes (6), Distrito Capital (9), Mérida (3), Miranda (29), Monagas (26), Nueva Esparta (1), Portuguesa (2), Sucre (10 ), Trujillo (3), Vargas (5), Yaracuy (4) y Zulia (8).

Vacunación tardía y estéril: Luego de más de un año y medio con casos de difteria en Venezuela, el Ministerio de Salud anunció que distribuirán nueve millones de vacunas para prevenir la enfermedad.

“Las inyectadoras no se repartirán en todo el territorio nacional sino que únicamente irán destinadas a nueve estados: Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Anzoátegui, Amazonas, Apure, Aragua y Guárico, informó Luis López, ministro de salud durante una rueda de prensa el 6 de noviembre.

““Los casos son controlables”, dijo López en declaraciones a VTV. Agregó que la campaña terminaría el 20 de noviembre.

Pero los dictámenes del Ministerio de Salud, además de tardíos, fueron considerados como ineficientes según José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad entre 1997 y 1999.

Aclaró que cada persona requiere de tres vacunas para quedar inmunizado de la difteria: transcurridos dos meses de la primera porción, se debe suministrar un segundo refuerzo, para finiquitar con un tercero seis meses después; de lo contrario el tratamiento queda en vano.

“No se trata de millones de vacunas sino de dosis. Si no se colocan las tres solo se estará haciendo propaganda que no sirve y se estará perdiendo dinero”, meditó Oletta.

“Puntualizó que para vacunar a nueve millones de personas se requerirían entonces unas 27 millones de vacunas. “No se sabe dónde están los puntos ni a cuál deben ir los abuelos ni los niños”, añadió.

“En ese sentido, exhortó a que un lote se destine a 500.000 médicos que deben estar inmunes al momento de tratar a los enfermos.

Pagando los platos rotos

Antes de la llegada del chavismo al poder, los índices de vacunación rozaban 95% de los bebés recién nacidos, citó Oletta, ministro de Sanidad para el momento.

Con el paso de los años, alrededor de 20% no recibió las dosis, por lo que fueron aumentando los márgenes de vulnerabilidad. “El riesgo de epidemia aumentó proporcionalmente y lo de ahora es consecuencia de años sin vacunación efectiva”, afirmó.

Uzcátegui se manifestó en la misma sintonía. “Antes los bebés salían vacunados de las maternidades y las madres sabían que cada cierto tiempo debían regresar para reforzar las dosis”, recordó.

Ambos expertos coincidieron en la necesidad de realizar campañas de educativas y en medios de comunicación para que los ciudadanos sean conscientes de los riesgos que conlleva no vacunarse.

 “Las últimas encuestas revelan que 78% no se vacunó completo; 15% no se vacunó y 7% no sabía. Ello denota una deficiencia cultural porque la gente ni siquiera sabía que la difteria existía”, recalcó Uzcátegui.



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